El propietario me explicó que lleva formando parte de su colección más de una década.
En fotografía puede parecer una planta grande pero os puedo asegura que no es grande, es inmensa.
Las medidas son las siguientes: 110 cms. de altura y 100 cms. de anchura de la copa.
Aunque a simple vista se puede apreciar una copa muy voluminosa que hace que la planta se vea un poco tosca, el corazón de este junípero es verdaderamente sutil y refinado.
Desde el nebari, se pueden apreciar dos líneas de subida de sabia que avanzan graciosamente en un juego de mostrarse y esconderse.
Ambas venas vivas están completamente formadas y muestran en su forma cilíndrica la naturalidad y la madurez de muchos años de desarrollo.
Solo con un breve examen de esta planta y teniendo un mínimo de criterio y conocimientos estéticos básicos ya se puede percibir a grandes rasgos hacía donde orientar el diseño para aprovechar las cualidades de esta planta, después está el gusto individual de cada uno para buscar un diseño apropiado.
Bueno... Lo primero que haré será eliminar una primera remesa de clara ramificación sobrante.
La rama podada, marcada en rojo en la fotografía posterior, al igual que la rama en el lado opuesto, se dirigían hacia el observador. Mantener ambas ramas en el diseño comprometerían mucho los conceptos de asimetría y profundidad.
La asimetría es muy importante en un diseño a nivel general, basándonos en que la naturaleza en sí es asimétrica, no obstante, existen ciertas zonas de un diseño bonsái, donde la simetría también juega un papel importante ya que crea un orden, este orden proporciona ese toque de refinamiento, quizás un poco marcial pero atrayente, como cuando vemos un desfile militar.
Después de la poda, convertiré la porción de rama que queda en un jin.
Quedará el vestigio de una rama que existió y que ya no permanece más que en nuestro recuerdo.
Los jines son detalles muy importantes que nos despierta ese sentimiento de impermanencia y de tristeza por las cosas que no volverán jamás y a medida que más vieja es la apariencia de ese jin más intensa será la sensación de añoranza y más condensado y simplificado será el recuerdo.
Esta simplicidad que buscamos nunca se interpretará como un sinónimo de miseria sino todo lo contrario, de subjetividad muy rica.
Bueno... Lo primero que haré será eliminar una primera remesa de clara ramificación sobrante.
La rama podada, marcada en rojo en la fotografía posterior, al igual que la rama en el lado opuesto, se dirigían hacia el observador. Mantener ambas ramas en el diseño comprometerían mucho los conceptos de asimetría y profundidad.
La asimetría es muy importante en un diseño a nivel general, basándonos en que la naturaleza en sí es asimétrica, no obstante, existen ciertas zonas de un diseño bonsái, donde la simetría también juega un papel importante ya que crea un orden, este orden proporciona ese toque de refinamiento, quizás un poco marcial pero atrayente, como cuando vemos un desfile militar.
Después de la poda, convertiré la porción de rama que queda en un jin.
Quedará el vestigio de una rama que existió y que ya no permanece más que en nuestro recuerdo.
Los jines son detalles muy importantes que nos despierta ese sentimiento de impermanencia y de tristeza por las cosas que no volverán jamás y a medida que más vieja es la apariencia de ese jin más intensa será la sensación de añoranza y más condensado y simplificado será el recuerdo.
Esta simplicidad que buscamos nunca se interpretará como un sinónimo de miseria sino todo lo contrario, de subjetividad muy rica.
Bien, el siguiente paso será hacer una limpieza de las hojas y la ramificación sobrante teniendo en cuenta las zonas de vigor.
El principal hándicap de este trabajo radica en que la hoja de vigor está en las puntas de las ramas y el interior está muy debilitado debido a que desde hace mucho tiempo no se ha realizado ninguna tarea de pinzado y selección especifica para renovar el vigor de la copa.
| Aspecto después de la tarea de limpieza y aclarado de la copa |
El siguiente paso será una exhaustiva limpieza de la corteza.
Con referencia a la limpieza de la vena viva, podemos identificar dos líneas de trabajo que dependerán del gusto personal.
Podemos preferir la corteza sin pulir que proporcionará un aspecto más rústico y natural con un refinamiento más discreto (entiéndase como un concepto y no como una medida) o una corteza pulida y casi brillante que resta un poco de naturalidad sin embargo gana en un refinamiento conceptualmente más disciplinado.
Evidentemente, en este caso al estar la corteza manchada de cal, no me queda más remedio que limpiarla y pulirla bien.
Ha llegado el momento de empezar a concretar algunos de los detalles estéticos que definirán el diseño y así lograr que esta planta evolucione favorablemente.
En primer lugar la ichi no eda no guarda consonancia con el carácter del tronco y tampoco tiene la relevancia que ha de tener en el conjunto del diseño, en este aspecto hay que trabajar para evidenciar y singularizar esta rama tan importante.
| Detalle de la rama podada para simplificar la ichinoeda |
Después de simplificar la rama, crearé un esbozo de shari que recorrerá la rama longitudinalmente.
Esta tarea necesitará de más atención en el futuro para ir definiendo correctamente la vena viva.
... después de 12 horas de trabajo repartido en 3 días, por fin puedo dar por concluido el trabajo de esta planta.
| Antes y después |
Usualmente, antes de tocar una planta que necesita un modelado, mi primera tarea es observar con tranquilidad los rasgos generales sobre los cuales asentar el diseño general de la planta.
En este caso concreto y desde mi punto de vista, la elegancia es la mayor virtud general de esta planta por lo que todo el planteamiento está basado en el concepto estético, Miyabi.
Altura: 85 cms.
Anchura copa: 72 cms.![]() |
| Foto final |




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